La noche del viernes, Cronicas de La 2 emitió el reportaje Tiempo por tiempo, un par de semanas antes ADN publicó una página completa sobre estas organizaciones, que con un poco de suerte serán la iniciativa social en boga este año.
Cualquier persona puede acudir a un Banco de Tiempo a ofrecer lo que sabe hacer, sus conocimientos o cualquier recurso del que disponga. Los usuarios intercambian su tiempo: un artista cambia sus obras por un cierto número de “cheques de tiempo” que puede “canjear” por clases de inglés; un ama de casa explica a un estudiante qué pescado comprar a cambio de clases de lenguaje; y así todo lo que se nos ocurra.
El objetivo de los bancos de tiempo es recuperar el espíritu de barrio y de vecindad. Es un foco para conocer a gente con las mismas inquietudes y darles la opción de satisfacerlas en compañía.
Es una cura contra la soledad y el aislamiento, una ventana a los demás y que nos demuestra lo útiles que podemos ser y todo lo que tenemos para dar.
Otras iniciativas relacionadas son los Bancos escolares y las Tiendas del tiempo, éstas del S XIX, pero quizá se podrían actualizar al día de hoy, de hecho existen ideas similares.